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egho CONSUL

Registrado: 31 Oct 2006 Mensajes: 2201
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Publicado: Jue Jul 05, 2007 7:46 am Título del mensaje: Un heroe olvidado del tercio Cántabro Montañes |
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Un desconocido héroe de los Cántabros Montañeses: El cadete Manuel Pernía; heroe de las invasiones inglesas de 1807
Este episodio poco conocido en nuestra historia fue protagonizado por uno de cuerpos integrados por españoles residentes en la ciudad de Buenos Aires por aquel entonces . Estaba formado por vecinos, comerciantes y empleados; todos voluntarios que decidieron dar su vida y fortuna por la defensa de la ciudad en que vivian. Ese cuerpo fue el “Tercio de Montañeses” integrado por unos 300 montañeses cantabros.
El 5 de julio de 1807 una fuerte columna británica ingresó al templo de Santo Domingo (Av. Belgrano y Defensa), donde recuperó una de las dos banderas del Regimiento Nº 71º, por entonces prisionero de guerra, que habían sido tomadas como trofeos y estaban por haberlas dedicado Liniers a la imagen de Nuestra Señora del Rosario que allí se venera, en virtud de una promesa previa que había hecho.
Alzaron la bandera en la cúpula pero finalmente se rindieron. La fuerza británica consistía en el Batallón Ligero, en el cual iba una Compañía de Cazadores del 71 (reclutas) llegado del Cabo de Buena Esperanza como refuerzo y varias compañías del Regimiento Nº 95. Pedro Andrés García, 2do. Comandante del Tercio de Cántabros Voluntarios, informó a Liniers el 15 de julio de 1807:
“Últimamente debo añadir que retomamos al enemigo una de las banderas que había ocupado en la Iglesia de Santo Domingo de donde la había sacado y tremolado en lo alto de la bóveda, como lo ejecutó en todos los otros puntos que llegó a poseer aquel día en la Ciudad, y de que di aviso a Vuestra Señoría ofreciendo continuar la dedicación a Nuestra Señora del Rosario, reiterando la ofrenda con respecto a la intención de Vuestra Señoría en la primera conquista de este pabellón”
(1) Esa bandera, como refiere Juan Manuel Beruti, fue luego expuesta públicamente:“El 19 de julio de 1807 se hizo misa de acción de gracias en la Catedral y se cantó el Tedéum; pontificó Su Ilustrísima, predicó el sermón el doctor don Joaquín Ruíz y estuvo su Divina Majestad expuesto todo el día. Asistieron a la función la Real Audiencia y en su cabeza el señor reconquistador don Santiago Liniers, como su presidente el ilustre Ayuntamiento de esta ciudad quien llevaba entre sus regidores y les dio asiento a los señores don Bernardo de Velasco don Juan Gutiérrez de la Concha, por haberse portado bien en la defensa de esta plaza, como jefe que eran de división, y al mismo tiempo el primero es gobernador del Paraguay y el segundo electo de Córdoba del Tucumán. En el presbiterio estaba puesto en andas nuestro patrono San Martín, y a un lado el real estandarte de esta ciudad; la función se hizo lo más magnífica que cabe: se pusieron dos orquestas de música, una en el coro por los cantores que a punto de solfa entonaban la misa, y al último el Tedeum, y la otra detrás del tabernáculo que era la música del cuerpo de patricios la que llevaba tres tambores y sobre veinte y tantos músicos de varios instrumentos la que estuvo tocando una marcha primorosa la que alternaba con los tambores y pífanos, desde el alzar hasta el consumir. Aquí fue lo más digno de verse que causaba a toda veneración al Dios de los ejércitos, que nos había dado tan feliz victoria, pues estaban todas las banderas y estandartes de nuestro ejército, las que estuvieron rendidas desde el alzar la hostia consagrada hasta el consumir. Todas las tropas de infantería y caballería se formaron en los cuatro frentes de la plaza Mayor, y veinte y tantas piezas de cañón que en varias partes se pusieron, las que hicieron tres salvas una al principiar la misa, otra al alzar y la última al Tedeum, habiéndose hecho lo mismo por los demás cuerpos con sus fusiles los de infantería y con sus pistolas o carabinas la caballería cada cuerpo de por sí, y en los mismos actos que la artillería. En esta función se presentó el cuerpo de montañeses con su bandera y a su lado izquierdo la bandera inglesa, que tomaron en Santo Domingo, media rendida en señal de que era prisionera, la que la llevaba el soldado mismo que la ganó, que llevaba el fusil terciado y en la mano la bandera. Esta bandera enemiga no entró en la iglesia con las nuestras sino que quedó fuera”.
(2) ¿Quién era ese soldado cántabro que retomó la bandera? He hallado la respuesta en un oficio del propio Pedro Andrés García, cuyo texto es el siguiente:
“ Excelentísimo Señor: “Los cadetes don José Valentín García, don Vicente Díaz y don Manuel Pernía, que el primero lo es de la Compañía de Granaderos, el segundo de la tercera, y el último de la cuarta sirven en el Batallón de mi mando sin prest, ni paga, desde su creación, han desempeñado todas las funciones del servicio con recomendable conducta, amor y celo por el servicio, se hallaron en la defensa gloriosa del cinco de julio de [1]1807 con el mayor valor, y entusiasmo al frente de los enemigos, y el último tomó la bandera enemiga tremolada en las bóvedas de Santo Domingo, y considerándolos a todos acreedores a que se les premie su mérito con el grado de subtenientes sin sueldo agregados a sus compañías, y con opción a las respectivas vacantes espero que Vuestra Excelencia se digne dispensarles los correspondiente títulos, a nombre de nuestro Augusto Monarca el Sr. D. Fernando Séptimo, y por su exaltación al trono. Igual gracia suplico a favor del distinguido don Hipólito Velasco que permanece gravemente herido del combate y anhela por esta distinción en premio de sus servicios, sin embargo de las pocas esperanzas que dan a su vida los facultativos que le asisten.
Buenos Aires y septiembre 1º de 1808.
Excelentísimo Señor. Pedro Andrés García “
(3) El Subinspector, Bernardo de Velasco, el 31 de agosto de 1808, elevó al virrey Liniers varias propuestas de García para cubrir vacantes del Cuerpo de Cántabros, quien si bien se conformó, el 16 de septiembre de ese año, con ellas, no parece referirse a los nombrados por García en el oficio que he transcripto
(4) ¿Quién era Manuel Pernía? Aparece como soldado, sin cobrar sueldo, en la lista de revista de la 4ª. Compañía, del capitán Benito Iglesias (los restantes oficiales eran el teniente Manuel José García y el subteniente Manuel García de la Piedra)
(5) Acaso fuera menor de edad y de allí que García lo incluya como cadete. La circunstancia de que no cobrara sueldo parecería revelar que sus padres eran gente de posibles. Y aunque no parece haber tenido carrera militar ulterior, pues no lo registran las tomas de razón de empleos militares que se conservan en el Archivo General de la Nación, es sin duda el héroe de la Defensa que recuperó la bandera enemiga que hoy puede contemplarse en el lateral izquierdo de la Iglesia de Santo Domingo.
Notas
(1) Cfr. “La Reconquista y Defensa de Buenos Aires”, Buenos Aires, Ed. Peuser, 1947, pág. 382), donde se transcribe el documento tomado del ARCHIVO GENERAL DE INDIAS (Sevilla), Sección Va., Audiencia de Buenos de Buenos Aires, leg. 556, publicado por José Torre Revello, “Don Pedro Andrés García, Coronel del Ejército Argentino (1758-1833)”, Sevilla, 1935. Por mi parte, he encontrado una copia manuscrita de dicho documento, certificada por Pedro Andrés García, en ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Colección que fue de la Biblioteca Nacional, Sala VII, leg. 344, documento nº 5765.
(2)JUAN MANUEL BERUTI, “Memorias Curiosas”, en “Biblioteca de Mayo…”, t. IV, Buenos Aires, 1960, págs. 3694-3695.
(3) ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, IX, 28-8-3.
(4) ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, IX, 28-8-3.
(5) ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sección Contaduría, Sala XIII, legajo 22-10-9, Documento de Caja Nº 110, parcial Nº 6: “Pie de lista de los individuos que forman el Tercio de Cantabria de mi cargo, sacada de las que me han pasado los capitanes de las cuatro compañías de que se compone”, Buenos Aires, 5-I-1807, firmada por José de la Oyuela.
Parte del coronel don Pedro Andrés García sobre la defensa de la línea del sur y rendición de la brigada del general Craufurd - Julio 1807
“Señor general en jefe: “En cumplimiento de la orden V. E. del 8 del corriente, para que a la posible brevedad pase a esa superioridad una razón de muertos, heridos y dispersos en el cuerpo del mi mando, y otra de todos los oficiales de él, con especificación de las acciones en que cada uno se haya distinguido, debo exponer: Que los capitanes 1°, 2° y 4 del batallón cántabros no se hallaron a la cabeza de sus compañías.
El primero y último por ser miembros del cabildo, y el segundo por haber expuesto antes de salir a campaña estar en comisión reservada de V. S. “Los respectivos puestos en estos oficiales han sido desempeñados por sus tenientes don Joaquín Gómez Somanilla, que murió en la acción; don Manuel José García, y don José Gabriel de Oyuela, bajo cuyas órdenes estuvieron dichas compañías hasta rendir al enemigo. “El capitán de la tercera don Fernando Días de la Riva se mantuvo al frente de ella con igual valor y constancia, y según sus posiciones, respectivamente uniformaron la defensa, excediéndose a sí mismo en valor, por un transporte de entusiasmo de amor al rey y a la patria, casi con desprecio de sus vidas, procurando inflamar a los soldados de su mando, de tal manera que les fue necesario trabajar más en precaverlos del riesgo que en conducirlos al combate.
“Luego que este batallón se replegó a la ciudad con la primera división del ejército a las diez de la noche del día 2, guarneció la plaza, y el 3 se le destinó a defender la calle y entradas del barrio de Santo Domingo, Hospital de Belén y San Francisco, ocupando las azoteas que norte-sur, eran de avenida para el enemigo.
El 4 se me dio comisión para hacer una cortadura o zanja que evitase la entrada a la plaza de armas, que con parte de mi tropa di terminada a las cuatro de la mañana del 5; y restituida esta tropa a sus puestos, bien municiada toda, y con auxilio de granada de mano (cuyo uso se les hizo entender en el día anterior), quedaron esperando el momento de emplearse según sus deseos.
“En efecto, a las seis, y a los movimientos del enemigo anunciaron su ataque general, y como a las seis y cuarto se presentó una columna de cazadores rifles, como de 400 hombres, que ordenó su marcha de diez de frente, a atacarnos y ocupar la plazuela de Santo Domingo. La fuerza del batallón, prolongada en las azoteas del preciso paso del enemigo por derecha e izquierda, y alguna de frente, reservó sus fuegos, según se lo ordené, hasta el preciso momento de estar bajo de nuestros tiros, y llegado éste, se efectuó con tanta viveza y acierto, que a la segunda descarga, se replegó el enemigo, dejando la calle cubierta de heridos y muertos. Repitió su empeño otra más numerosa columna de diversos cuerpos de infantería que vimos formar como a 400 varas de nuestra posición, que con el mayor denuedo vino a atacarnos, y la ejecutó con valentía, hasta el punto de la primera, en que, a pesar de los esfuerzos de sus bravos y valientes oficiales, muertos éstos, se retiraron en desorden, con más numerosa pérdida, abrigándose de los muros del convento de Santo Domingo, que los separaba de nuestros fuegos.
“Luego formó otra columna de diversas tropas en la plazuela del Hospital de Belén, que, más cauta que las anteriores, emprendió desde aquel punto su ataque por derecha e izquierda, haciéndonos un vivo fuego, a que no se contestó hasta tenerlos bajo el nuestro, y entonces se les castigó su osadía, como a los anteriores, pues retirándose en desorden buscaron el mismo abrigo. “A poco tiempo de esta retirada vimos reunirse aquellas tropas a otras, que de la parte del Oeste venían a aquel punto, que lo era de reunión, las cuales conducían un pequeño cañón, y una bandera o gallardete de división, y que sólo trataron de salvar la bocacalle, para reunirse con las demás, refugiadas a espaldas del convento.
“El enemigo, perdida toda esperanza de posesionarse de la plaza, forzó una puerta auxiliar del convento y ocupó los claustros e iglesia, las alturas, bóvedas coro y torre, desde donde nos hacía un fuego dominante y cierto, a cubierto de los muros, y aun parapetado de colchones y muebles, en los pocos flancos que podíamos descubrirle. “Abrieron mechinales para asegurar mejor sus tiros, de que resultó ser inmediatamente muerto el teniente de la 1° compañía don Joaquín Gómez Somanilla con varios soldados, y heridos otros. “
En este estado, me pareció oportuno mandar retirar a la posición de la 4° compañía, a la 1° y 3°, por hallarse más dominadas y expuestas a ser totalmente sacrificadas.
Aquella lo ejecutó prontamente, y ésta, que mandaba el capitán Díaz, tuvo que abrirse paso por su retaguardia avanzando al enemigo, que ya le dominaba por su espalda desde una azotea inmediata, a la cual atacó, e hizo trece prisioneros, entre ellos tres oficiales, y, evacuado así el paso, se reunió inmediatamente a su cuerpo este capitán, con la vigilancia que le es propia. “El batallón continuaba su activo fuego, y con él obligaba al enemigo a no salir de sus trincheras, pero siendo necesario, o sufrir una pérdida lamentable, o abandonar un punto tan interesante, para evitar estos extremos, se hacían precisos nuevos auxilios, especialmente de artillería, con que batir las puertas del convento, y avanzarle, a cuyo fin dirigí a V. S. los partes correspondientes, y como éstos no llegaban con la presteza de mi deseo, en medio del fuego enemigo ocurrí personalmente a la plaza en solicitud de cañones, que se me franquearon con las órdenes más expresivas para batir el convento.
Volví prontamente a mi puesto, en donde se hallaba el fuego en la misma actividad que le había dejado, y dispuestos los oficiales para quebrantar las puertas del convento y avanzarle, de cuyo ardor y temerario arrojo los separé haciéndoles entender que no habían podido observar las fuerzas que el enemigo tenía en aquel punto, que esto se verificaría luego que llegase la artillería que había solicitado y venía marchando. “En este intermedio nos propusieron los enemigos tres señales de parlamento resultaron falsas, con cuyo arbitrio lograron, en el primero, que salí a contestar, matarme un soldado que estaba a mi lado, y la continuación de su fuego me obligó a retirarme. “Intentaron con señales más expresivas de rendirse, y entonces dieron muerte al teniente de la tercera compañía don Francisco Maderna y a cuatro hombres más, bajo del mismo pérfido engaño.
Continuaron su vil y cobarde preceder, y a pesar de mis exposiciones, no pude arredarar al primer edecán de V. S. don Baltasar de Noguera, de que se presentase a contestar la señal parlamentaria, y fue en el momento víctima cruel de la mala fe de aquellos procederes.
“Continuaba el fuego sin intermisión, y habiendo dispuesto colocar el cañón en auxilio de una huerta que descubría francamente las alturas, coro y torre del convento, se situó en ella protegido de la fusilería, y el obús, que en igual auxilio se había colocado en otro punto, de acuerdo con el capitán don Bernardo Pampillo, rompieron el fuego a la señal que habíamos acordado. El cañón correspondió a nuestros deseos, porque precipitó con la metralla de las alturas y torre muchos de los enemigos. El obús se vió precisado a retirarse por estar sin reparo alguno a los fuegos del enemigo.
“Terminaron los falsos parlamentos con el regidor don Miguel Fernández de Agüero, capitán de la 1° compañía, que por atenciones públicas no había podido cubrirla, ni acercarse a ella por los fuegos que lo impedían, y se reunió a cuatro hombres del cuerpo, que se hallaron dispersos entre los fuegos de los falsos parlamentos, y otros voluntarios que lo acompañaban, con cuya partida batía al enemigo, alojado a espaldas del convento, donde conservaba el pequeño cañón de que arriba se ha hablado. Este capitán se acercó demasiado confiado al parlamento que lo llamaron, y estando en la conferencia de su rendición, burlaron su buena fe y le hicieron fuego a metralla y de fusilería, con la que mataron ocho hombres e hirieron seis, incluso el tambor parlamentario, salvando dicho capitán por la cuadra, o manzana opuesta, con los que pudieron seguirle, horadando paredes y pasando sobre tejados al descubierto de los fuegos enemigos. Hasta lograr situarse en una azotea, desde donde continuó sus fuegos y defensa, con daño cierto del enemigo.
“Esta escena que presenciábamos (sin poderla remediar), a distancia de 140 pasos, avivaba nuestro empeño, y siguiendo sin intermisión los fuegos, se aumentó la ventaja de haber substituido al obús, alguna artillería del Fuerte, que descubría parte del convento. El obús fue después sostenido por la partida del capitán Agüero, y parte de la compañía de Granaderos Provinciales, y conducido a atacar por la espalda del convento, al enemigo allí apostado; de modo que ya el general Craufurd se consideró sitiado por todas partes, y que la artillería ponía sus miras en sepultarlo con las tropas de su mando bajo las ruinas del convento.
“Y por lo tanto, asomó en todos los puntos de altura banderas parlamentarias, que V. S. le permitió por medio del señor general de división don Francisco Xavier Elío, y quedó prisionero de guerra a las cuatro de la tarde; teniendo este cuerpo la satisfacción de poner en segura custodia su persona, la del coronel Dionisio Pack, a 26 oficiales, 965 soldados de tropa escogida, con 76 heridos, después de diez horas de un continuado fuego, y de haber sufrido con constancia todo el ardor y extraordinarios esfuerzos de esta numerosa y escogida columna, y de sus acreditados y expertos jefes y oficiales, cuya energía al frente de sus tropas imponía y las obligaban al sacrificio, a pesar de los más horrorosos estragos.
“Me ha sido forzoso detallar la situación del enemigo, en superioridad en fuerzas, y la que ocupaba nuestro tercio, para dar una pequeña idea de la valentía, intrepidez, generoso amor y celo, por el servicio del rey y de la Patria, de nuestros oficiales y soldados, porque, siendo casi indivisible la acción de todos y de cada uno, por haber operado siempre unidos y de acuerdo, menos en aquellos cortos momentos que era forzoso tomar, para abrirse paso, y que como por más precioso adorno correspondió el resultado, aun en la misma necesidad, para volver a unirse, queda hecha la sencilla relación de la acción individual, y general de oficiales del cuerpo, para que usted se digne recomendar a S. M. tan distinguidos servicios.
Debiendo añadir que los oficiales mantuvieron sus puestos con la mayor serenidad y valor, mandando al descubierto de las balas de una manera que con su presencia desafiaban al enemigo y a la muerte que éste les ofrecía, sin que los cadáveres de los compañeros que morían a su lado, sirviesen más que de nuevos motivos o para avivar el axioma entre ellos establecido de morir con gloria o vencer. Los heridos imposibilitados y arrastrándose por las calles y azoteas, ocultaban unos sus heridas mortales, y otros negaban su propia sangre, esforzándose en decir que no era nada. Hubo quien, como don Juan Rosa Alvarez, soldado de la 4° compañía, me pidió le cargase el fusil, por tener el brazo roto de un balazo enemigo, para continuar sirviendo hasta el último momento.
“La subordinación de este tercio, que tan distinguida fue en esta acción, ha sido obra de la conducta y moderación con que los capitanes, comandantes de compañía y demás oficiales del cuerpo se han conducido y sabido comportar con una tropa, obligándola por el honor que es característico a los individuos de que se compone, más que por las obligaciones generales a que está ligado el soldado, sacando el ventajoso partido que debe inmortalizarnos, en haber sido defensores de esta capital, el memorable día 5 de julio, en cuyo ataque general tan singular parte han tenido, por la gloria de las armas de S. M. triunfado del orgulloso y poderoso bretón, en aquel mismo momento que consintió arrancarnos de la denominación de nuestro monarca para imponernos su tiranía.
Buenos Aires, julio 15 de 1807.
“Pedro Andrés García
“Señor capitán general don Santiago Liniers y Bremond
Ultima edición por egho el Lun May 18, 2009 8:52 pm; editado 4 veces |
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Publicado: Jue Jul 05, 2007 7:46 am Título del mensaje: Enlaces Patrocinados |
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Egonius BIBLIOTECARIUS


Registrado: 14 Oct 2006 Mensajes: 6563 Ubicación: Mordor (Iberia).
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Esteban_1608 MILES


Registrado: 12 Mar 2008 Mensajes: 1
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Publicado: Mie Mar 12, 2008 1:58 pm Título del mensaje: |
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Amigos, mi nombre es Esteban y pertenezco al Tercio de Cántabros Montañeses de la Ciudad de Buenos Aires.
Es muy grato ver como parte de la información que tenemos publicada en nuestro sitio web www.granaderos.com.ar aparece en este foro.
Lo único que les pediría si fueran tan amables de citar justamente que la información ha sido extraída de nuestro sitio, ya que son trabajos publicados por nosotros con el permiso correspondiente de sus autores, sean textos, así como imágnes y fotos.
De igual forma, les agradezco la difusión de información vinculada con las invasiones inglesas al Río de la Plata y en particular del Tercio de Cántabros Montañeses, cuerpo recreado por nosotros desde el año 2006.
Saludos a todos, y pueden visitar nuestro sitio cuando quieran!!!!
Esteban Ocampo
Tercio de Montañeses
www.granaderos.com.ar |
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Egonius BIBLIOTECARIUS


Registrado: 14 Oct 2006 Mensajes: 6563 Ubicación: Mordor (Iberia).
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egho CONSUL

Registrado: 31 Oct 2006 Mensajes: 2201
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Publicado: Vie Mar 28, 2008 2:41 am Título del mensaje: |
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Amigo, compatriota y tocayo "Esteban" el post subido reproduce textualmente (sin aditamentos ni comentarios) el parte del
combate del dia 5 julio de 1807 expedido por el cnel. Pedro Andrés García, que obra en el archivo general de la Nación,
originalmente perteneció -como documento militar al ejercito Argentino- hoy pertenece al Archivo Histórico Nacional y nadie,
ni el mismo Cnel. García puede arrogarse -como patrimonio- la autoria de un documento oficial perteneciente a la Nación Argentina.
El retrato de ese militar es un cuadro que está en el museo histórico nacional.
Mas allá de todo ello, yo al menos, no voy a tener ningún inconveniente en citarlos cada vez que sea necesario, me parece muy bien
la recreación del Tercio de montañeses y vaya mi saludo y buenos deseos a la institución.
Difundir, hacer conocer la historia de nuestra patria es para mi una obligación (como ex-miembro -académico de numero- de la
Academia Nacional Belgraniana de la Rca. Argentina) .
En el caso del cnel. Pedro Andrés García mas aun ya que fue un pionero de la política agraria en nuestra patria, en los albores de la
independencia, hoy mas actual que nunca ante los graves problemas de nuestro agro.
Cordial saludo de Esteban Hourcade Castro |
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